Hoy primer día de voluntariado LEINN en Madre Teresa de Calcuta.
Estoy satisfecho, he esperado a los más rezagados y al final todos han llegado y les he podido encauzar hacía sus destinos.
Con dos de mis chavales he llegado al mío en autobús público a tiempo para colgar la colada y escuchar la mirada sonriente de alguno de ellos.
Luego he dado de comer y hecho masajes en los hombros a un anciano de piel oscura, mirada nublada y pelo blanco. No he podido resistir acariciarle la cabeza.
Sujeto a una reja con una servilleta, me regulaba con un gesto de la mano. Recordé a mi padre, a él no llegué a darle de comer. Creo que tampoco llegué a acariciarle la cabeza. Y de Carmen, a ella si.
Observaba a los chicos alimentando a muchos otros, atentos, presentes, serios. Los vi madurar. Creo que ellos no se han dado cuenta.
Siento una satisfacción serena, extraña. Algo desconocido para mí.
Y siento agradecimiento de que estés ahí, escuchándome.
Calcuta, 25-2-2019