El Coaching de Equipos es mi Pasión

2019 / 7 marzo

El Manifiesto en Agra – Vikara

Manifiesto en Agra - Vikara

El exceso de recursos nos puede traer mucha pobreza y miseria de espíritu, mucha muerte en vida, mucho vacío existencial.

Y para eso estamos aquí, para no permitir que eso suceda allá donde podamos alcanzar, con nosotros mismos, con nuestros hijos, con nuestros amigos, con nuestros compañeros de trabajo, con nuestros alumnos. Son Eros y Tánatos librando ese conflicto sin época.

Vikara, el otro equipo de LEINN al que entreno, vive en el miedo y la contención. Prefiere no exponerse, no hacerse vulnerable para mantener así el sufrimiento lo más alejado posible. Lo que no saben es que de esta manera, el sufrimiento habita en ellos, les paraliza y les impide crecer. Creo que es por eso que muestran una cara distante, desconfiada, que a veces se asemeja a la soberbia.

El Manifiesto comenzó de madrugada, en la fría oscuridad de la noche, en el mundo de Tánatos. El Taj Majal se intuía en la oscuridad y nos protegíamos del frío con gruesos edredones. Con Vikara no se conseguido conectar de la misma manera que con KippiT y ese frío y oscuro ambiente lo reflejaba a la perfección. Sin embargo nunca he tirado la toalla con ellos, siempre he ideado y sigo ideando estrategias liberadoras.

Y poco a poco La Luz fue ganando terreno a la oscuridad. Desde los miembros de Vikara y sus manifiestos empezaran a llegar rayos de esperanza y voces con matices de determinada templanza. El Taj Majal comenzó a adquirir ese tono rosáceo de suavidad misteriosa, esa energía que permite esperar la llegada de Eros. El muecín trataba de llevarnos con voz poderosa a su terreno de Fé indubitada.

Y cuando llegó mi turno, el Sol resplandecía con humildad en el horizonte. Ni siquiera los monos, aliados momentáneos de las tinieblas y vigilantes para sustraer cualquier atisbo de ilusión, consiguieron boicotear mi proclama. En ella mostré toda mi vulnerabilidad ante ellos, compartí todos mis miedos recientes y hablé de mis nuevas habilidades aprendidas para dejar esos miedos en la cuneta del tiempo.

Les hablé de humildad y de la importancia socrática de saber que no se sabe nada, de esa actitud de permanente disposición de respeto y escucha con todos los sentidos al otro. En la mayoría de sus caras creí observar agradecimiento, y ya no fue necesario poner palabras a la gratitud. Al final, en nuestra foto de grupo alguien comentó “la primera imagen de equipo en este viaje”. Y los monos corrieron sin norte por los tejados de Agra.

Me resulta muy bello y verdadero esto que aquí está sucediendo, en este espacio, en este momento. Revive esperanzas oxidadas, desbroza el acceso a caminos que parecían desaparecidos, devuelve fragancia de vida a zonas ocultas protegidas del exceso de sufrimiento. Deseo que siga, que nos ayude en nuestros respectivos caminos, que nos ilumine en los instantes de duda.

Agra, 1-3-2019

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