Al pedirle tres deseos a un genio que ha salido de una lámpara nuestra pregunta es ¿Qué hago? o mejor dicho ¿Qué es lo que ocurre? o ¿Qué procesos se ponen en marcha en mi interior al hacer esta petición?
Para responder nos preguntamos en primer lugar lo que es el deseo. ¿Qué es eso tan importante que estamos pidiendo? Según José Antonio Marina, “el deseo, en sentido estricto, surge de la ruptura del circuito animal de la acción» y señala «ese momento mágico en que el deseo pone frente a sí lo deseado, o el valor de lo deseado, sin ser arrollado por su atracción». Además concluye que «La libertad comienza con ese parón del estímulo, con ese mantener la distancia (Marina, 2007:57)». Por lo tanto el deseo aparece cuando el ser humano es capaz de identificar o «ser consciente» de lo deseado.
Spinoza afirma que «La esencia humana es el deseo» y finalmente Hegel concluye que conciencia y deseo son lo mismo. Esta identificación con la conciencia hace que el deseo esté conectado intrínsecamente con el auto-conocimiento y con la búsqueda de la identidad. Y finalmente Locke dice que llamamos deseo al malestar que provoca en el ser humano la experiencia de la ausencia, la carencia de algo que, en caso de poseerlo, puede significar un deleite.
Desear es una acción humana ancestral que con toda probabilidad apareció con la capacidad lingüística del ser humano. Es en el momento en que éste se hace consciente de sus inquietudes y sabe comunicarlas cuando aparece el deseo. Así desea controlar el fuego y a través del lenguaje coordina ese control con otros humanos. Y hace lo mismo cuando lo que hace es desear su independencia de la naturaleza para alimentarse. Poco a poco el ser humano construye una realidad más compleja y lo hace mediante sus deseos y su capacidad de coordinación y acción usando el lenguaje.
Así pues, tenemos por un lado que el deseo es búsqueda de identidad y por otro que es carencia de algo, pero que curiosamente nos hace más libres. Concluimos que el deseo es un motor fabuloso para ponernos en acción, para buscar lo que somos y llenar ese vacío existencial que nos atormenta. Nos invita a salir de nosotros mismos, nos pone en contacto con nuestros límites y nos permite transformar nuestro ser.
Por eso esta herramienta tiene una utilidad tan grande en un proceso de Coaching, el simple hecho de desear nos pone en acción y en disposición de transformarnos y reinventarnos, dos de los principales objetivos del Coaching.