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2019 / 9 febrero

Dialogue en equipo – Herramientas

Dialogue en equipo - herramientas

Para mejorar nuestro Dialogue en equipo disponemos de cuatro herramientas fundamentales: la escucha activa, la suspensión de juicio, el respeto y la expresión de nuestras opiniones con nuestra propia voz.

Escucha Activa

En el corazón del Dialogue en equipo se encuentra una profunda capacidad de escucha. Una herramienta que no solo nos sirva para oír las palabras, sino también abrazarlas y hacerlas nuestras. Para ello permitimos que el ruido interno se apacigüe poco a poco y se expanda en nuestro interior un respetuoso silencio​. Un aspecto muy importante es ser cada vez más conscientes de que nuestras reacciones a las palabras del otro provienen de patrones almacenados en nuestra memoria y que no son para nada una respuesta fresca y nueva​.

Para enriquecer aún más la escucha activa podemos escuchar no solo en el el canal de comunicación humano preferente que es el lenguaje verbal y racional, lo podemos hacer a la vez en otros dos canales: en el lenguaje emocional​ y en el lenguaje corporal​. Si estamos atentos al tono de las palabras nos ayudará a conocer mucho mejor el trasfondo emocional con el que se están expresando y de esa manera entender mucho más el mensaje de nuestros interlocutores.

Los seres humanos también expresamos a través de nuestro cuerpo el estado de ánimo en que nos encontramos y el contexto en el que se está produciendo la comunicación. Las posturas y gestos de nuestros interlocutores y de nosotros mismos nos ayudan a focalizar y “ver” por detrás de las palabras.

Para mejorar nuestra capacidad de escucha activa es muy importante que en nuestros juicios tengamos en cuenta los hechos y solo los hechos y que no empecemos a hacer conclusiones basadas en nuestra memoria y experiencia y que convirtamos esas conclusiones en juicios inamovibles (creencias).

Las conclusiones las podemos tomar como hipótesis que necesitan ser validadas con hechos. Una herramienta muy útil para ser conscientes de este tipo de procesos de generación de juicios basados en conclusiones es la escalera de inferencia en la que vamos cuestionando las hipótesis que nos han llevado a una determinada creencia. A la hora de validar hipótesis conviene buscar argumentos que las contradigan o las pongan a prueba.

También ayuda observar el ruido o interferencias que tenemos en el proceso de escucha activa para ser cada vez más consciente de ese ruido y de esa manera poder desactivarlo y llegar a un estado de silencio interior que nos deje escuchar sin interferencias.

Respeto

Para conseguir ver a una persona como un ser humano completo, otra de las herramientas para Dialogue en equipo, se trata del respeto. La palabra respeto procede de la palabra latina respecere ​y significa “volver a mirar​”. Una vez que hemos visto una faceta de una persona, volvemos a mirar y nos damos cuenta de todo lo que no habíamos percibido anteriormente. El respeto implica honrar al otro y contemplarlo como un interlocutor legítimo.

Respeto significa también proteger el espacio del otro hasta el punto de no invadirlo ni permitir que se invada y a la vez no distanciarse de esa persona. Todos tenemos nuestro espacio personal que necesitamos que sea seguro. En el momento que alguien lo invade nos sentimos agredidos. Por lo tanto respetar consiste en garantizar la inviolabilidad de ese espacio para nosotros mismos y todos los participantes en Dialogue en equipo.

De esa manera, al respetar a una persona, estamos diciendo que tiene algo que enseñarnos, escucharle como se escucha a un maestro y aceptar con humildad sus puntos de vista. Ya que esa persona forma parte del Todo y nosotros también formamos parte de él.

Suspensión

Una de las principales herramientas que habilitan Dialogue en equipo es la práctica de la suspensión, el arte de soltar nuestras ataduras y de ganar perspectiva. Consiste en parar y ver la realidad desde otra perspectiva. Es uno de los retos más complicados del ser humano, ya que nos construimos a través de
nuestras palabras, a través del lenguaje y por lo tanto de alguna manera “somos lo que decimos”.

Sentimos esto último cuando alguien ataca una idea nuestra y lo vemos como un ataque a nuestra persona. Renunciar a nuestros puntos de vista es como una especie de suicidio. Sin embargo punto de vista inamovibles son como rocas en el flujo de Dialogue: pueden llegar a formar una presa y no
permitir que Dialogue fluya.

Con el arte de suspender nuestros puntos de vistas y nuestras críticas consiste en observar el movimiento y la energía asociada a nuestras críticas y nuestros planteamientos y permitir que esa energía vuelva a nosotros sin llegar a lanzarla sobre los demás. Esto puede resultar incómodo, por lo que pocas veces se hace. Sin embargo puede llevar a nuevas percepciones sobre nuestra forma invasiva de juzgar a los demás. La simple indagación de nuestros propios pensamientos, sentimientos y emociones nos puede llevar a una nueva perspectiva y a su transformación.

Observamos dos niveles de suspensión, en el primero ponemos a disposición de nosotros mismos y de los demás el contenido de nuestra conciencia para poder analizar lo que está ocurriendo. La técnica de psicodrama nos puede ayudar a externalizar las voces de nuestra mente para poder observarlas mejor. O simplemente dejamos nuestra opinión en el “escaparate​” para que todos podamos analizarla, observarla, cuestionarla e incluso criticarla. Es un proceso de disociación para que nuestro ser y nuestra opinión no seamos una unidad y por lo tanto no nos sintamos atacados.

El segundo nivel de suspensión consiste en llevar a la conciencia el proceso que ha dado lugar a ese pensamiento. Se trata de viajar hacia el origen (move up-stream) y determinar la fuente de ese pensamiento. Al igual que cuando cerramos los ojos y movemos un brazo sabemos dónde se encuentra
el brazo en el espacio (propriocepción​) podemos localizar el origen de uno de nuestros pensamientos.

La competencia de suspender requiere que renunciemos a la tentación de resolver el problema y pasar a un plano meramente contemplativo. También nos obliga a entrar en una realidad de mucha mayor incertidumbre ya que estamos suspendiendo o cuestionando un punto de vista que nos proporcionaba certeza. Este hecho puede hacer surgir nuestras inseguridades o nuestros miedos. Es interesante poder conseguir observarlos y de esa manera ampliar nuestro nivel de conciencia.

En vez de respuestas poderosas lo que necesitamos en Dialogue, son las preguntas poderosas. Este tipo de preguntas son abiertas y se reconocen por el silencio que aparece una vez que se han planteado. Conviene rechazar las preguntas cerradas (las contestamos con un sí o un no), la retóricas (son más bien afirmaciones) o aquellas preguntas de las que ya conocemos la respuesta. La preguntas poderosas causan inseguridad y crean una tensión que debemos ser capaces de sobrellevar. Suspensión es el arte de leer entre líneas.

Preguntas poderosas:

¿Qué me hace ver las cosas como las veo?
¿Cual es la pregunta que subyace a la pregunta (Técnica de los 5 Porqués)
¿Qué temas, patrones y conexiones observo en lo que se está diciendo?
¿De qué manera alternativa puedo percibir o enmarcar estos puntos de vista?
¿Para qué veo las cosas como las veo?
¿Qué es lo que no parece en esta conversación?

Suspensión a nivel de grupo consiste en renunciar a las funciones de memoria del grupo y buscar respuestas nuevas. Con un comité de transparencia que proporcione sólo preguntas, no respuestas a un determinado tema, se consigue trabajar la suspensión a nivel de grupo. Nos podemos preguntar qué es lo que el grupo quiere conservar.

Voicing

Encontrar nuestra voz auténtica en Dialogue en equipo requiere hacernos la pregunta: ¿Qué necesita ser expresado ahora? y tiene que ver con expresar lo que es verdadero para nosotros independientemente de las influencias anteriores y consecuencias posteriores. El poeta David Whyte lo denomina el “discurso del coraje​”. Cuando hablamos la magia sucede y creamos realidades nuevas. La palabra Abracadabra en arameo significa “Creo una realidad mientras hablo”.

Requiere mucha determinación hablar nuestra propia voz. Las presiones que surgen en uno mismo y en la organización muchas veces parecen diseñadas para absorber toda nuestra energía. El antídoto se llama autoestima​.

Para encontrar nuestra propia voz podemos preguntarnos: ¿Cuál es mi música? y ¿Quién la va a tocar? o ¿Por qué queremos que nos conozcan? También rechazar cualquier tipo de autocensura y tener la valentía de saltar al vacío.

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